Dilemas Yonquis

1 Mayo 2009

No sé por qué la gente me dice que estoy desperdiciando mi vida “por culpa de la droga”, estoy harto de esos clichés que te suelta la gente esperando solucionar toda tu vida con una puta frase. “Las drogas te están destrozando la vida”, ¡oh! ¿de verdad?, vaya, ahora voy a dejar de esnifar coca, me has abierto los ojos, has hecho que me desenganche con las palabras que un spot televisivo te hace creer que son tuyas.

Analicemos las cosas objetivamente. Yo esnifo coca porque me gusta. Mi padre es seguidor del fútbol porque le gusta. ¿Qué diferencia hay? Ah, claro, pero las drogas me joden el organismo, aunque la realidad es que yo no noto nada, al igual que el fumador no nota que sus pulmones se van ennegreciendo, exactamente es placer lo que noto. Pero oye, mi padre también se jode, a su manera, cuando su equipo pierde. ¿Por qué no es lo mismo? Porque la sociedad nos dice “las drogas son malas, el fútbol es bueno, apoyar a una selección de desconocidos te hace ser un patriota”.

Sigamos analizando, ¿por qué dice eso la sociedad? ¿quién dicta realmente lo que es correcto de lo que no? El Gobierno, ellos dicen “las drogas son malas”, yo les pregunto “¿por qué?” y me responderán “porque dañan tu cuerpo, hijo”. Pero claro, es MI cuerpo y debería ser YO quien decida sin que nadie me lo impida. Tal vez un burócrata no quiera consumir droga, pero tal vez yo sí, ¿no estoy en mi derecho? (moralmente hablando). Sé que las drogas destruyen mi cuerpo, pero también sé que me dan placer, soy yo quien debería determinar si la relación placer/autodestrucción es beneficiosa para mí o no.

Volvamos al tema de que el Gobierno dice que las drogas son malas, vale, lo dice el Gobierno, pero también la opinión pública, y ¿cómo manipula el Gobierno la opinión pública? Pues a través de los medios de comunicación, ya sean periódicos o televisión, mucho más seguida esta última. Por un lado te muestran anuncios como este, pero por otro lado se enriquecen vendiendo tabaco. ¿Por qué? ¿qué hace diferente al tabaco de la cocaína o la heroína, ambas mucho más placenteras para el consumidor? La rentabilidad, claro, si el Gobierno pudiese vender legalmente cocaína lo haría, no es que se preocupe por la salud de los ciudadanos, si lo hiciese prohibiría el tabaco. Si el Gobierno permitiese legalmente la venta de drogas duras se acabarían muchos males que ahora nos achacan con respecto  las drogas, para empezar la droga que se vendería sería de más calidad, ya que sería regulada por el Gobierno y no por traficantes de tres al cuarto que te venden cocaína cortada con polvo de tiza o leche en polvo. Esto significaría un duro golpe para los traficantes, siempre que los precios que imponga el Gobierno no sean demasiado abusivos con respecto a los de los traficantes, además, el Gobierno solo tendría que crear una ley prohibiendo la venta ilegal de drogas duras para tener la libertad de hacer redadas a los traficantes, requisar sus drogas obtenidas y venderlas sacando jugosos beneficios. Esto ya ha sido propuesto por algunos políticos, legalizar las drogas eliminaría el mercado del tráfico de drogas, obviamente no les han escuchado mucho.

Al fin y al cabo toda esta situación es muy utópica, ya que estamos en un punto en el que ya se ha definido lo que está bien y lo que está mal, y cambiar estos valores tan arraigados es muy difícil casi imposible. No puede llegar un partido ahora y decir que el tabaco es igual de malo que la heroína y que hay que prohibirlo porque iría en contra de todo, al igual que no puede llegar otro y decir que la heroína es igual de buena que el tabaco y que hay que legalizarla, porque también sería devorado por los borregos.

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Dejo dos situaciones hipotéticas que para mí son muy iguales, pero que reciben reacciones muy distintas:

Situación 1: Si esnifo coca compulsivamente en una habitación llena de familiares y amigos, les jodería psicológicamente, ya que seguramente sintiesen “pena” por mí, pensando que acabará matándome y arruinando mi vida.

Situación 2: Si fumo cigarros compulsivamente en una habitación llena de familiares y amigos, no les jodería psicológicamente, nadie se preocuparía por mi salud si fumo tabaco, y no me verían como a un “pobrecillo”. Pero en cambio, les jodo su salud físicamente por el humo que expulso a la habitación.

Para solucionar la Situación 1, tan solo haría falta que la gente aceptase que es mi elección esnifar cocaína, al igual que lo es la del fumador, así ellos no sentirían nada al verme esnifar (o al saber que lo hago) y yo podría decidir mis acciones libremente, que creo que es lo menos que se puede pedir en la vida.

Para solucionar la Situación 2 habría que separar fumadores y no fumadores, como ya se hace en sitios públicos. Pero aún así, ¿por qué tiene nadie que intoxicarme con restos de su droga cuando camino por la calle? O, (en una reunión familiar), ¿quién separa a los fumadores de los no fumadores? Los fumadores dirían “venga, no me jodas, si no pasa nada, si no quieres respirar humo vete a la terraza”. Al igual que no pasa nada por esnifar unos cuantos polvos de coca, y no por eso tengo que obligar a nadie a hacerlo si no quiere.


Quiérete un poco, chica.

27 Abril 2009

Barbie Ejecutada

Quiérete un poco, chica.

Vives en un mundo, digamos, “especial”,

donde las marionetas superficiales, a su vez,

causantes de todos tus males, se enzarzan en disputas

para ver quién consigue tirarse a la más puta:

Bienvenida al mundo de Tanto Tienes Tanto Vales, y

Tanto-Eres-Tanto-No-Me-Importa-Una-Mierda-Lo-Que-Seas

y como ni crees SER ni crees VALER, finges TENER.

Olvídate de lo que eres, olvídate de lo que realmente deseas.

No seas tú.

Ocúltate bajo kilos de maquillaje y

no dejes de ti ver NI UN ÁPICE.

Malgasta tu vida en un cuarto de baño,

baja veinte peldaños en tu escalera de la autoestima.

Aquí solo hay vodevil y frivolidad,

nunca serás dueña de esa vida ideal,

sí, esa vida ideal, con la que soñabas de niña,

hasta que la reina de las marionetas, te puso delante el, oh,

tu entonces desquicio pero ahora mayor vicio:

la gama de productos 5-en-1 de L’oreal.



Abandona a tu pareja, seréis más felices

19 Abril 2009

En pleno año 2009, es un hecho que la tasa de divorcios, y por deducción, la de parejas infieles que terminan sus relaciones, ha aumentado considerablemente a lo largo de las últimas décadas. La pregunta es, ¿por qué?, ¿qué nos lleva a engañar a nuestras parejas, esas a las que tanto decimos querer a las primeras de cambio? La respuesta es simple y bastante técnica, nuestro instinto, que tras años de letargo, sale a la luz al toparse con esta época sexualmente libre, en la que cualquiera puede mantener relaciones sexuales sin que ello conlleve un atentado contra su vida o su libertad, como venía ocurriendo no hace muchos años.

Como animales que somos, no estamos diseñados para estar con una misma pareja durante el transcurso de nuestra vida. Por muy racionales que seamos, no podemos controlar los deseos de nuestro subconsciente, es él quien nos controla, indirectamente, con sus deseos, y es nuestro subconsciente quien no es nada racional, y el que si tiene oportunidad te incitará a sucumbir ante la llamada lujuriosa de alguna persona que logre excitarte lo suficiente. Bien, pero el deseo no basta para ser físicamente infiel, ya que nuestra mente consciente seguramente nos embargue de un sentimiento de culpa y no seamos infieles, mantendremos “fidelidad” hacia nuestra pareja. Este sentimiento de fidelidad no es sino un residuo inútil, producto de un invento de hace miles de años llamado matrimonio, que lo único que nos provoca hoy en día es, paradójicamente, infelicidad; primero, al no poder satisfacer los deseos de tu subconsciente; y segundo, al estar con una pareja que no te aporta esa felicidad que anhelas. Y bien, pero, ¿no es la fidelidad hacia tu pareja, según la opinión general, una virtud? Mi respuesta es que no, la sociedad dicta que “ser fiel”, negar nuestros deseos, es algo bueno y la gente así lo cree, pero individualmente no hace feliz a nadie, todos mentiríamos si dijésemos que no hemos pensado alguna vez en ser infieles a nuestras respectivas parejas. No existe ese amor ideal en el que no pienses en nadie más porque no sale de ti, en el que no necesites a nadie más porque esa persona te hace plenamente feliz, creer en ello es como creer en Dios o en el alma, un puro acto de fe.

Otro dato que apoya la inexistencia de la fidelidad verdadera, así como del amor, es, que como seres humanos, desde nuestro subconsciente siempre buscamos la felicidad. De ahí viene el que nos “enamoremos” de alguien, enamorarse sirve para segregar en grandes cantidades una hormona llamada endorfina, la encargada de la felicidad, así como de crear ese estado ideal al que llamamos “estar enamorado”. Si bien, nuestro cuerpo no puede tolerar endorfinas en grandes cantidades (si eso ocurriese, dejaríamos de sentir dolor, rompiendo la alarma natural de nuestro cuerpo que se activa cuando algo va mal), por lo que poco a poco la situación se va normalizando, disminuyendo el flujo de endorfinas así como el de la felicidad que provocan. En este caso, lo que el subconsciente te pedirá para segregar más endorfinas será conocer a alguien nuevo, alguien que rompa esa monotonía que te ha creado tu pareja. Será este nuevo alguien (al igual que lo fue el anterior), el encargado de crear una nueva conexión neuronal en tu cerebro, una conexión que rompa la monotonía en la que te encontrabas, y vuelvas a segregar endorfinas en grandes cantidades. Esta nueva conexión, no obstante, y estos datos han sido comprobados y contrastados por numerosos psicólogos, dejará de considerarse algo nuevo cuando pasen aproximadamente 21 días.

Basándome en estos datos, se puede afirmar que cualquier pareja que sobrepase el mes de longevidad, no estará enamorada realmente, y que no será feliz como lo fue durante las primeras semanas. No obstante, sí, puede que estén juntos más tiempo, que vivan toda su vida juntos, que tengan gemelas, un gato y dos perros y digan que “son felices”, pero no lo serán, en el fondo (o tal vez en la superficie) de su ser, desearían estar con alguien que les haga realmente felices, que cambie la monotonía. Este deseo es llamado vulgarmente “ser infiel desde la mente” y no se le da mucha importancia. Estos infieles de mente son unos cobardes, que no se atreven a hacer lo que realmente desean, que viven vidas infelices siguiendo unos cánones sociales ya anticuados, al contrario que aquellos valientes que se atreven a hacer lo que necesitan para ser felices, aunque ello conlleve ser infieles a sus parejas. Y no hay que pensar que “pobres personas aquellas que sufren la infidelidad”. No. También será bueno para ellas, ya que así descubrirán que con su pareja no son realmente felices, y a corto o largo plazo encontrarán a alguien que les vuelva a hacer sentir la magia de estar vivo.

Por lo menos durante 21 días.


La Imaginación ha muerto

16 Abril 2009

Estoy viendo el mismo árbol que llevo viendo durante todo mi vida ondear por el viento y no puedo evitar sentirme hechizado por sus pequeñas hojas y su movimiento. Baja de las nubes, es un árbol normal y corriente. Su movimiento parecería monótono, pero cada vez que se mueve, sus átomos se colocan ocupando un espacio distinto. Algún día verás lo dura que es la vida. Hay una ínfima posibilidad de que, al moverse, y, durante una fracción de tiempo pequeñísima, estuviese en una posición que ya ocupó antes, es algo maravilloso de lo que nunca nadie se dará cuenta. Haz algo productivo y deja de perder el tiempo.

Los hombres conviven con una Imaginación muerta. La imaginación no te da de comer. Esa carga no les deja innovar, no les deja crear, no hay nada nuevo. Hoy en día, ya está todo inventado. Caminan veloces con su realidad a cuestas, sin detenerse a soñar, añorando alcanzar sus sueños algún día. Para conseguir lo que deseas primero debes sudar sangre, no se consigue de la nada. La realidad es dura, triste y corrupta, la Imaginación es libre, feliz y segura. La imaginación es estúpida, infantil y falsa, la Realidad es lo único que tienes, asúmelo de una vez.

Pero a veces, la Realidad es libre, feliz y segura, y, la Imaginación es dura, triste y corrupta.

Hay que aprender a vivir, no simplemente a sobrevivir.

A la muerte le gusta sorprendernos y no da segundas oportunidades. Sé equilibrado, todo en exceso es malo. Excepto la felicidad. Es lo único que importa. Si eres feliz sin NADA podrás ser feliz con TODO.

Dejemos huella.