No sé por qué la gente me dice que estoy desperdiciando mi vida “por culpa de la droga”, estoy harto de esos clichés que te suelta la gente esperando solucionar toda tu vida con una puta frase. “Las drogas te están destrozando la vida”, ¡oh! ¿de verdad?, vaya, ahora voy a dejar de esnifar coca, me has abierto los ojos, has hecho que me desenganche con las palabras que un spot televisivo te hace creer que son tuyas.
Analicemos las cosas objetivamente. Yo esnifo coca porque me gusta. Mi padre es seguidor del fútbol porque le gusta. ¿Qué diferencia hay? Ah, claro, pero las drogas me joden el organismo, aunque la realidad es que yo no noto nada, al igual que el fumador no nota que sus pulmones se van ennegreciendo, exactamente es placer lo que noto. Pero oye, mi padre también se jode, a su manera, cuando su equipo pierde. ¿Por qué no es lo mismo? Porque la sociedad nos dice “las drogas son malas, el fútbol es bueno, apoyar a una selección de desconocidos te hace ser un patriota”.
Sigamos analizando, ¿por qué dice eso la sociedad? ¿quién dicta realmente lo que es correcto de lo que no? El Gobierno, ellos dicen “las drogas son malas”, yo les pregunto “¿por qué?” y me responderán “porque dañan tu cuerpo, hijo”. Pero claro, es MI cuerpo y debería ser YO quien decida sin que nadie me lo impida. Tal vez un burócrata no quiera consumir droga, pero tal vez yo sí, ¿no estoy en mi derecho? (moralmente hablando). Sé que las drogas destruyen mi cuerpo, pero también sé que me dan placer, soy yo quien debería determinar si la relación placer/autodestrucción es beneficiosa para mí o no.
Volvamos al tema de que el Gobierno dice que las drogas son malas, vale, lo dice el Gobierno, pero también la opinión pública, y ¿cómo manipula el Gobierno la opinión pública? Pues a través de los medios de comunicación, ya sean periódicos o televisión, mucho más seguida esta última. Por un lado te muestran anuncios como este, pero por otro lado se enriquecen vendiendo tabaco. ¿Por qué? ¿qué hace diferente al tabaco de la cocaína o la heroína, ambas mucho más placenteras para el consumidor? La rentabilidad, claro, si el Gobierno pudiese vender legalmente cocaína lo haría, no es que se preocupe por la salud de los ciudadanos, si lo hiciese prohibiría el tabaco. Si el Gobierno permitiese legalmente la venta de drogas duras se acabarían muchos males que ahora nos achacan con respecto las drogas, para empezar la droga que se vendería sería de más calidad, ya que sería regulada por el Gobierno y no por traficantes de tres al cuarto que te venden cocaína cortada con polvo de tiza o leche en polvo. Esto significaría un duro golpe para los traficantes, siempre que los precios que imponga el Gobierno no sean demasiado abusivos con respecto a los de los traficantes, además, el Gobierno solo tendría que crear una ley prohibiendo la venta ilegal de drogas duras para tener la libertad de hacer redadas a los traficantes, requisar sus drogas obtenidas y venderlas sacando jugosos beneficios. Esto ya ha sido propuesto por algunos políticos, legalizar las drogas eliminaría el mercado del tráfico de drogas, obviamente no les han escuchado mucho.
Al fin y al cabo toda esta situación es muy utópica, ya que estamos en un punto en el que ya se ha definido lo que está bien y lo que está mal, y cambiar estos valores tan arraigados es muy difícil casi imposible. No puede llegar un partido ahora y decir que el tabaco es igual de malo que la heroína y que hay que prohibirlo porque iría en contra de todo, al igual que no puede llegar otro y decir que la heroína es igual de buena que el tabaco y que hay que legalizarla, porque también sería devorado por los borregos.
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Dejo dos situaciones hipotéticas que para mí son muy iguales, pero que reciben reacciones muy distintas:
Situación 1: Si esnifo coca compulsivamente en una habitación llena de familiares y amigos, les jodería psicológicamente, ya que seguramente sintiesen “pena” por mí, pensando que acabará matándome y arruinando mi vida.
Situación 2: Si fumo cigarros compulsivamente en una habitación llena de familiares y amigos, no les jodería psicológicamente, nadie se preocuparía por mi salud si fumo tabaco, y no me verían como a un “pobrecillo”. Pero en cambio, les jodo su salud físicamente por el humo que expulso a la habitación.
Para solucionar la Situación 1, tan solo haría falta que la gente aceptase que es mi elección esnifar cocaína, al igual que lo es la del fumador, así ellos no sentirían nada al verme esnifar (o al saber que lo hago) y yo podría decidir mis acciones libremente, que creo que es lo menos que se puede pedir en la vida.
Para solucionar la Situación 2 habría que separar fumadores y no fumadores, como ya se hace en sitios públicos. Pero aún así, ¿por qué tiene nadie que intoxicarme con restos de su droga cuando camino por la calle? O, (en una reunión familiar), ¿quién separa a los fumadores de los no fumadores? Los fumadores dirían “venga, no me jodas, si no pasa nada, si no quieres respirar humo vete a la terraza”. Al igual que no pasa nada por esnifar unos cuantos polvos de coca, y no por eso tengo que obligar a nadie a hacerlo si no quiere.
Escrito por Adrián 
Escrito por Adrián
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